Michel de Léobardy | De sombras y palabras
La obra de Michel de Léobardy hace que nuestra percepción de las cosas sea distinta. Si se trata de objetos, se deforman; si del cuerpo, cambia : se convierte en sombra. Cuando recurre a las palabras que ha robado de documentos antiguos o viejas actas manuscritas, éstas nos cuentan ahora, un par de siglos después, otras historias distintas de aquellas que antes nos narraban.
En el primer caso, es decir, en el de las cosas y los cuerpos, parecería que el pasatiempo se llama Retozar con la Luz. Léobardy ha entendido las reglas y seguido el juego. Antepone frente a fuentes de luz objetos diversos que van desde una balanza antigua hasta una bicicleta; incluso el propio cuerpo humano en acciones cotidianas como la marcha. De esta manera hace la primera movida en un tablero imaginario. Mientras su contrincante lumínico decide qué acción tomar, Michel plasma en papeles antiguos las sombras que se han vuelto protagonistas. Ese es uno de sus más íntimos secretos. Sabe que sólo él puede mirar esas sombras producidas por el sol o el foco de una lámpara, pero que nunca el sol o el foco podrán disfrutar como él de esa oscuridad misteriosa que a veces parecería la única y más fiel compañera de los objetos solitarios.
Santiago Espinosa de los Monteros
México, enero 2003
Fragmento
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